Desafío Doble Cruce de Los Andes 2006
Integrantes
Miguel
Caldara, 46 años. Profesor de spinning y Iron Man
Diego García Conejero, 40 años. Productor de cine
Gustavo Zolezzi, 49 años. Ingeniero en alimentos
Cristian Drewes, 33 años. Profesor de Tae Bo y triatlonista
Jorge Ricordi, 47 años. Organizador de eventos, martillero
Nace una idea
Todos nosotros
practicamos spinning hace bastante tiempo y por iniciativa de Bike Users,
desde principios de 2006, empezamos a realizar salidas cortas en bici al Dique
Luján el Cazador, de 50 km; a la reserva ecológica de Otamendi,
de 70 km, y el recorrido de 80 km desde Manzanares hasta Luján.
Con cada experiencia, el entusiasmo fue creciendo y no tardamos mucho en pensar por qué no proponernos una meta más difícil, algo que realmente fuera un desafío, que nos demandara un entrenamiento y nos despertara una buena dosis de adrenalina. Fue entonces cuando Diego García Conejero y Alberto Lemos, ambos mendocinos ( el primero por adopción) tuvieron la brillante idea: el cruce de los Andes.
Teníamos seis meses por delante y un buen estado físico, pero sabíamos que para poder alcanzar nuestra meta, hacía falta MAS. Así que decidimos agregar a cada una de nuestras rutinas, salidas los fines de semana de entre 80 y 100 km. Divertido y cansador. Pero unos cuántos kilómetros adelante, nos esperaba otro paisaje, y había que estar listos.
10 de diciembre:
Preparados, listos
.
Estábamos
los cinco en la ciudad de Mendoza, con toda nuestra adrenalina al máximo
haciendo los preparativos previos para salir al día siguiente. No estábamos
solos; nos acompañaban dos camionetas de apoyo: una que manejaría
Cacho abriendo camino; la otra que lo cerraría y, la mejor parte, nos
abastecería de agua y comida. Sus pilotos: Marcelo "Diente recto"
y Gabriel "Cocodrilo Dundee".
11 de diciembre: Mendoza - Uspallata. Comienza el Desafío.
Cinco de
la mañana arriba para que no nos sorprendiera el calor del mediodía
en plena subida. Eso era lo que sabíamos. Y así empezamos bien
temprano el primer pedaleo que unía Mendoza y Uspallata. El primer
trayecto fue fácil, casi una "uva", pero a los 50 km la cosa
cambió. Teníamos que subir a 1.200 mts y las pendientes se hacían
cada vez más pronunciadas. No obstante, el paisaje no dejaba de sorprendernos,
con las primeras cumbres que iban cambiando de color a medida que avanzaba
la mañana y nuestra escalada.
Los últimos 20 km fueron duros pero logramos nuestro primer objetivo:
Uspallata. Y Uspallata significaba comida y cama, luego de 5 horas de pedaleo.
El tiempo libre que nos quedó de la tarde fue para descansar, pileta,
comer bien, recuperar energías y dejar todo listo para el día
siguiente, uno de los más exigentes.
Recorrido total de esta etapa: 110 km.
12 de diciembre:
Uspallata - Las Cuevas
Algo que
se iba a transformar en costumbre
.cinco de la mañana, arriba
y a comenzar el día con una incertidumbre: Llegaremos???
Teníamos que subir de 1200 mts. a 3600 mts. Empezamos cansados. Desde
el principio el camino fue pura trepada con subidas interminables de 10 ó
20 km. Teníamos que comer cada media hora e hidratarnos lo suficiente
para no quedarnos sin energía. Llegamos a Penitentes e hicimos una
pequeña parada para darnos ánimo para enfrentar los últimos
30 km, los más difíciles. Y acompañados de nuestro peor
enemigo: viento en contra de 50 km por hora.
El entorno seguía siendo impactante; se veía el Aconcagua y
su cumbre nevada; los cóndores nos sobrevolaban, y como música
de fondo el sonido de los ríos de deshielo que van serpenteando al
lado de camino. Un paraíso. Pero nuestra mente estaba enfocada en una
meta que parecía cada vez más lejana porque no avanzábamos
más que a paso de hombre. Con todas nuestras fuerzas puestas sobre
los pedales, llegamos a la última curva, la de La Soberanía,
para encontrarnos todos en un abrazo de satisfacción por haber logrado
el objetivo.
Cargamos nuestras bicis en el trailer para cruzar el túnel (que está
prohibido hacerlo pedaleando) y llegamos a la frontera. En Chile nos dirigimos
a la ciudad de Los Andes y comenzamos a "apreciar" desde las camionetas
lo que nos esperaba para el regreso: los famosos "Caracoles". Quedamos
atónitos. Tendríamos que trepar de 1200 a 3600 mts en sólo
20 kms. Al ver el esfuerzo que les demandaba a los vehículos que subían,
entendimos que sería una etapa sumamente difícil, pero faltaba
tiempo ya que recién sería la quinta etapa. Con la sensación
de "lo que vendría" en nuestra cabeza, nos dirigimos al hotel
para lo de siempre, descansar y reponer energías para la siguiente
etapa.
Recorrido de esta etapa: 120 km
13 de diciembre:
Los Andes - Viña del Mar.
Larga pero distendida comparada con las anteriores porque fue toda en bajada.
En esta etapa fueron muy importantes las camionetas de apoyo porque a medida
que nos acercábamos a Concón y nuestro primer contacto con el
Pacífico, el tránsito se hizo cada vez más intenso. El
paisaje se transformó en una serie continua de plantaciones de palta,
viñedos, haras y tambos. Por fin, divisamos el mar que era el fin de
nuestra etapa. Muy cansados por la cantidad de km acumulados, nos esperaban
dos días de descanso antes de emprender el regreso.
Recorrido 100 km
14 y 15 de
diciembre: Recuperando energía
Dos
días de descanso y turismo. Una especie de oasis en el desierto
Recorrimos
Concón, Viña del Mar, Zapallar - uno de los lugares más
lindos de Chile- y Santiago. Nos deleitamos con los exquisitos mariscos. Nuestro
lugar preferido: Donde Iván. Nuestros platos: Pastel de Haivas y Los
Locos.
16 de diciembre:
Viña del Mar - Los Andes
Se acabó el descanso y lo que fue distendido a la ida ahora se transformó
en complicación. Subidas largas y cansadoras, y si bien no hubo pendientes
tan exigentes, terminamos subiendo a 1400 metros del nivel del mar en aproximadamente
100 km. No resultó la etapa más dura, pero por nuestra mente
comenzó a rondar el "Fantasma" de los Caracoles, nuestro
próximo paso y el que sería, sin lugar a dudas, el más
exigente.
Recorridos 100 km
17 de diciembre:
Los Andes - Las Cuevas - Uspallata
Llegó el gran día. El día de probar si realmente estábamos
preparados. Muy cansados, llevábamos 340 kilómetros recorridos
y muchas pendientes y viento acumulado. La cabeza jugaría un rol fundamental.
Como condimento, esta vez no podríamos contar con nuestras camionetas
de apoyo porque iba a ser muy peligroso. Teníamos que comer antes de
subir ya que sería imposible hacerlo en pleno pedaleo por las pendientes
tan pronunciadas. La premisa fue que cada uno pudiera administrar su ritmo
para llegar, lo que prácticamente nos obligaba a hacerlo solos.
Así comenzamos la trepada. Se sucedían las pequeñas rectas
y curvas. Con sólo mirar hacia arriba y ver todo lo que faltaba, el
paisaje se transformaba en un panorama desolador. Había que focalizar
la mente en el objetivo y tratar de darnos fuerza para poder lograrlo. Una
pedaleada tras otra sin aflojar. Las horas pasaban y así seguíamos,
sin aflojar. Sin aflojar, cada vez faltó menos. Sin aflojar, dominamos
las dos últimas pendientes terribles. Casi sin poder creerlo, el objetivo
estaba cumplido. Y la satisfacción era indescriptible.
Volvimos a subir nuestras amadas bicicletas al trailer para pasar la frontera y almorzar en Puente Del Inca. El almuerzo más merecido del recorrido.
Después
de comer, y como todo lo que se sube hay que bajarlo, emprendimos Las Cuevas
- Uspallata. Placer total, todo en bajada, adrenalina pura. Nuestras computadoras
llegaron a marcar 80 km/hora. Simplemente alucinante. Teníamos que
estar absolutamente concentrados para no cometer errores que a esa velocidad
hubieran podido ser fatales.
Y llegamos a Uspallata. Sólo nos faltaba una etapa para lograr el doble
cruce.
Recorridos 130 km
18 de diciembre:
Uspallata - Mendoza. Final del Desafío.
Puro ripio.
La primera parte fue muy pintoresca. Pasamos por varias minas jesuitas custodiados
por manadas de guanacos y con un cielo celeste incomparable. Poniendo a prueba
nuestra perseverancia, una vez más lo liviano dio paso a pendientes
cada vez más pronunciadas. Pendientes pronunciadas, ripio y mucho viento
en contra, significaban que si dejábamos de pedalear, simplemente,
nos caíamos. Y llegamos a los Caracoles de Villavicencio y a nuestra
frutilla del postre: viajar desde los 3000 mts a los 800mts.por los Caracoles.
Nuevamente la adrenalina, pero esta vez debía ser más controlada
ya que en el camino de ripio la adherencia no es la misma. Fue un trecho rápido
pero cansador por la tensión y por el rebote, que de a momentos se
transformaba en absolutamente inestable por los trozos de piedra enormes que
aparecían en cualquier parte del camino.
Recorridos 100 km. Total de kms del desafío 660
Pero
lo hicimos. En el cuerpo y en la mente, el esfuerzo, la adrenalina, los nervios
y el cansancio, habían dejado una huella. Pero con el tiempo esa huella
dio paso a una nueva sensación: un infinito orgullo por haberlo logrado.
No hay duda de que fue una mezcla de tortura y placer. Pero el placer debió
ser mucho mayor porque después de un minuto de pensar "nunca más",
al rato estábamos planificando la próxima tortura.
La
gente de Bike Users.
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